Luces y sombras en la Isla de Saltés

Gracias a la aportación de nuestro lector Pepe Pérez y del visor comparador de ortofotos que encontramos en el canal de la REDIAM, vamos a conocer un poco más de las Marismas del Río Odiel.

“Se dice que el tiempo todo lo cura, y que las viejas heridas con su paso cicatrizan. El paisaje como memoria continua guarda el recuerdo de su paisanaje, de sus alegrías y sus miserias; y por desventura para vergüenza de unos y dolor de otros, testigo mudo de unos tiempos que quisieron ser borrados.

Las marismas del río Odiel, son un paisaje monótono, de dura vivencia para quienes antaño tuvieran que ganarse la vida en ellas, salitroso y húmedo, de recalmo calor y nubes de mosquitos en verano, y puerta para las borrascas invernales, aislado en medio de marinas desembocaduras y roto por fangosos caños y esteros, escenario ideal para la infamia sin pruebas que allí se dio. Imagen

Hoy en día, las marismas del Odiel son un espacio protegido, un Paraje Natural, de valores naturales reconocidos a nivel internacional como Reserva de la Biosfera e incluido en el listado Ramsar. En su temporada,los veraneantes disfrutan de sus playas, los pescadores acuden a lo largo del espigón en busca de la mojarra y el sargo, de la dorada y la corvina, y en todo momento naturalistas y biólogos se recrean o estudian su naturaleza.

Parece como si los paisajes contaran con un péndulo emocional, y para reencontrar su equilibrio, palabras de rencor como campo de concentración, rojo, trabajo forzado… fueran enterradas bajo otras como espátula, albiñoca, tortilla de patatas… pero guardando la memoria del paso de la Historia.

A veces esta oscilación te conecta de forma secreta con el paisaje. En las marismas del Odiel aprendí y enseñé, me maravillo con sus aves, en especial con los ostreros (me gusta mucho ese “pájaro”), me baño en sus playas y en invierno busco pulperas. No estuvo mi abuelo allí, pero sí cerca, hasta que la pena de muerte le llegó en forma de tuberculosis, otra forma de proceder de los “salvadores de la patria” para con los vencidos.

En las marismas siempre me llamó la atención aquella explanada inerte en la Isla de Saltés, cubierta de esa especie de escoria mineral diminuta, no tanto por el sustrato como porque la vegetación, la dura salicornia y el limoniastrum, parecían resistirse a recolonizar. La casualidad de una noche haciendo zapping me aportó la clave.

Canal Sur emitía un reportaje sobre la investigación del historiador Francisco Espinosa y la novela “Perseguidos” del periodista onubense Rafael Moreno, sobre los campos de concentración que la dictadura instaló en el litoral onubense, y que según palabras de este último “la Isla Saltés fue un gran complejo de represión y reclutamiento al que llegaban los presos en mercantes atestados y los descargaban, como si fueran ganado, sin más posesión que la ropa que vestían y sin luz, agua ni comida, ya que la estructura con la que contaba este campo era mínima”.

Hoy en día, veraneantes, biólogos, pescadores y demás visitantes, recorren y disfrutan la Isla de Saltés ajenos completamente a la tragedia y la condena que para miles y miles de personas significó contemplar este mismo paisaje. Valgan estas líneas para volver a reivindicar la memoria de un lugar.

 Imagen

Con la certeza de la existencia de este campo en la Isla de Saltés, le sugerí a un compañero me ayudara a buscar su posible ubicación, y el resultado ha sido éste: en la ortofoto de 1956 se pueden ver dos figuras alargadas, tal vez barracones, que ya no aparecen a partir de 1977, y la mancha blancuzca de una casa que se aprecia mejor en la foto aérea de 1977; en 2009 sólo se puede apreciar el perímetro de lo que talvez fuese la ubicación del campo de concentración”.  

Recuerda que seguimos esperando tus aportaciones a la dirección de correo electrónico difusion.rediam.cmaot@juntadeandalucia.es. Queremos conocer la evolución del territorio andaluz a través de esos detalles que tú conoces y que nos puedes mostrar.

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Acerca de ComunidadRediam

La Red de Información Ambiental de Andalucía (REDIAM), creada por Ley 7/2007, de 9 de julio, de Gestión Integrada de la Calidad Ambiental (GICA), tiene como objeto la integración de toda la información sobre el medio ambiente andaluz generada por todo tipo de centros productores de información ambiental en la Comunidad Autónoma.
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